Admiración y gratitud: Descanse en paz, Montserrat Caballé


Admiración y gratitud: Descanse en paz, Montserrat Caballé

Nos ha dejado la voz de la sutileza, de los filados de oro, la reina del bel canto. Tenía 18 años cuando acudí por vez primera a unas clases magistrales, nada menos que con doña Montserrat Caballé. La carta de presentación fue «Mi chiamano Mimì» y sus palabras fueron para animarme a seguir estudiando, porque veía posibilidades y aptitudes interesantes para mi futuro. De su mano recibí consejos indispensables para aplicar en mi carrera de soprano lírica.

Para alguien que comenzaba entonces, tener acceso a su sabiduría fue el mejor regalo. Recuerdo una vez, que le presentaron a una joven cantante muy prometedora como la futura soprano número uno del panorama musical y ella con una sonrisa le dijo: ¿Cuántos años lleva usted cantando? Cinco años, contestó. Bien, le respondió: Cuando lleve 25 hablaremos de un estrella… por el momento es estrella pero fugaz.

Y es que ella pertenecía a la escuela que ha tenido paciencia, que ha sabido darle tiempo a su voz para madurar, igual que los grandes vinos envejecen lentamente en su barrica para hacerse gran reserva, que no ha querido quemar cartuchos antes de tiempo, que entiende esta profesión como una forma de vida. El estreno de su documental, que tuvimos el lujo de ver junto a ella en el Teatro de Sant Julia de Loria fue muy revelador. Narraba los triunfos de ensueño que vivió en los mejores coliseos del mundo, pero también mostraba que hay momentos duros que te hacen flaquear y querer dedicarte a otras cosas. Afortunadamente no fue así y hemos podido disfrutar de su arte que perdurará por siempre. Imborrable su Norma, de ensueño.

Hoy la lírica está de luto. Descanse en paz.

 Beatriz Díaz, 6 de octubre de 2018