Beatriz Díaz: buenos tiempos para la lírica


Beatriz Díaz: buenos tiempos para la lírica

La soprano asturiana Beatriz Díaz ha recorrido un gran periplo desde su idílico Boo, el pueblo que la vio nacer, hasta los mejores teatros españoles e internacionales. Después de su debut en varios de los templos italianos más importantes bajo batutas como las de Riccardo Muti o Daniel Oren, visita cada vez con más frecuencia nuestro país. Podremos verla próximamente como Musetta en «La bohème» en Las Palmas de Gran Canaria, papel que le ha dado muchas satisfacciones antes de volver a su querido Oviedo con la Norina del «Don Pasquale» donizzetiano.

JÓVENES ARTISTAS LÍRICOS EN ACCIÓN – Borja Mariño

– Estás ensayando de nuevo Musetta, ¿se ha convertido en un papel fetiche para ti?

– Efectivamente Musetta es un papel que me ha acompañado desde el principio de mi carrera y al que tengo especial cariño porque me ha dado grandes satisfacciones y ha sido mi «carta de presentación» en varios teatros. Es un rol muy agradecido que te permite enseñar múltiples registros y con gran protagonismo en el segundo acto. La bohème es una de mis óperas preferidas, la música de Puccini me emociona especialmente.

– En España ya pudimos escucharte en este rol en Sevilla, en aquella clásica producción de John Copley del «Covent Garden», que si no me equivoco era la última vez que se montaba, antes de su destrucción…

– Tuve el placer de participar en La bohème del Teatro Maestranza con un reparto fantástico. La producción, ciertamente era, si mal no recuerdo, del año 1974, ambientada el 1830 y para mí tenía un encanto especial. La bohème tiene un argumento que se puede desarrollar en cualquier época, ya que son un grupo de jóvenes que intentan sobrevivir y donde se incluyen historias de amor y desamor. Todas las producciones en las que he participado han sido en periodos históricos diferentes y esto me ha obligado a tener diferentes visiones del personaje, ser versátil. Con referencia a la destrucción de la producción de John Copley tengo buenas noticias, creo se repone en el «Covent Garden» en 2014, ¡cuarenta años después de su estreno! Esa es la prueba de que las cosas, si están bien hechas perduran en el tiempo.

-Una de tus maestras está directamente relacionada con esta ópera, la gran soprano Mirella Freni. ¿Qué te ha aportado?

– Para mí ha sido un lujo poder trabajar con mi admiradísima Mirella Freni. Nunca imaginé que llegaría a estudiar con la soprano que no me cansaba de oír desde que descubrí el canto. Ha sido un privilegio poder trabajar con ella óperas como Turandot, La bohème, Faust… que ha cantado cientos de veces y conoce a la perfección los entresijos y dificultades que se esconden en la partitura. Es de agradecer que personalidades tan importantes en la historia de la ópera inviertan parte de su tiempo en transmitir su buen hacer a las nuevas generaciones. Además para mí supuso mi entrada en Italia, país donde se me han brindado muchas oportunidades.

– Ella era una referencia en el rol de Mimì, ¿Cuándo te gustaría dar el salto a este papel?

– Creo que mi debut como Mimì está cada vez mas cerca. Llevo años madurando y estudiando el rol. Sería un sueño cumplido poder interpretar Mimì, será para mí, sin duda, un día muy especial que siempre recordaré.

– Tras triunfar en Italia se te abrieron las puertas de los teatros españoles, ¿crees que es un proceso natural o en nuestro país se espera muchas veces a que una carrera venga respaldada por citas internacionales?

– Pienso que cada carrera es diferente y cada uno tiene una opinión distinta acerca de este tema. Cierto es que tenemos una cantera en España de cantantes estupenda y habrá cantantes muy respaldados y otros no tanto. De todas formas es fundamental irse fuera para ampliar tus horizontes, conocer diferentes culturas, estilos, modos de trabajo, idiomas… Todo suma. En mi caso concreto elegí Italia porque gran parte de mi repertorio es italiano y quería vivir y beber la cultura de la «cuna de la ópera». Una vez allí comenzó a salir trabajo y empecé a cantar mucho en ese país. En España siempre que he podido y me han llamado he estado encantada de venir. Creo que son ciclos, pero sinceramente he de decirte que me siento querida en mi país. Que en España cantan muchas veces extranjeros es cierto pero también pienso que en Italia la extranjera era yo… Aunque la música, como espectáculo, también responde a ese nuevo concepto de mundo globalizado y sin fronteras en que vivimos.

– ¿Qué experiencia has ganado de trabajar con grandes directores como Riccardo Muti?

– Trabajar con directores como él ha supuesto un gran salto cualitativo en mi carrera. El trabajo con el maestro Muti ha sido muy enriquecedor, ya que es un director que te exige estar al 100% además de una lectura minuciosa de la partitura. Cada ensayo es una «Master Class». Consigue crear atmósferas especiales con la orquesta y hace que tú te contagies de ese sonido divino.

– La próxima temporada volverás a la Ópera de Oviedo. Supongo que es muy reconfortante sentir el apoyo de los más cercanos. ¿Podría decirse que en este sentido eres profeta en tu tierra?

– El público asturiano a lo largo de estos casi once años que me llevan escuchando me han demostrado su apoyo y cariño en reiteradas ocasiones. Recuerdo con especial cariño mi participación en Un ballo in maschera como Oscar y el año pasado con Liù en Turandot donde no pude evitar reprimir las lágrimas debido a la emoción por los aplausos que me dedicaron. Además son muchas las distinciones que me han otorgado como la Medalla de Oro del concejo de Aller, Premio del «Camerino 22» al Personaje de la Temporada, Dama de mérito de la Orden del Sabadiego e incluso la «Condecoración de Honor» del Centro Asturiano de Buenos Aires debido a mi estancia allí para cantar Gianni Schicchi en el Teatro Colón. La verdad que no me puedo quejar del cariño que me muestran.

– Acabamos de verte en el Teatro de La Zarzuela y con un título bien especial: «Viento (es la dicha de Amor)». ¿Cómo te has sentido cantando barroco?

– Pues ha sido una experiencia nueva que dista un poco de mi repertorio habitual, me ha enseñado cosas nuevas y me ha enriquecido como artista. Además he tenido la oportunidad de trabajar con un director referente en el barroco como es Alan Curtis y con la maravillosa Orquesta Barroca de Sevilla. La versatilidad creo que debe ser una característica del cantante debiendo enfrentarse a diferentes repertorios.

– Aunque a nivel musical era una versión historicista no podría decirse lo mismo de la escena. ¿Cómo fue el trabajo de esta dramaturgia completamente nueva?

– Cada día las puestas en escena son más innovadoras. Ciertamente en esta producción se mezclaba música barroca con una escena actual que resaltaba el deseo y el erotismo. Andrés Lima ha trabajado con nosotros a nivel actoral desde el sentimiento para transmitir la emoción. Ha sido para mí un trabajo diferente e interesante y muy especifico.

– ¿Qué nuevos proyectos te esperan y cuáles estás deseando que vengan a buscarte?

– En lo que resta de año me espera Carmina Burana con La Fura dels Baus, mi presentación en Japón y mi debut como Norina en Don Pasquale en el Teatro Campoamor dirigida por Marzio Conti. Proyectos que me encantarían serían Mimì y, con un margen de tiempo, «Traviata».

Buenos tiempos para la lírica, 15 de junio de 2013