Beatriz Díaz: «La temporada de zarzuela de Oviedo es un referente a nivel nacional»


Beatriz Díaz: «La temporada de zarzuela de Oviedo es un referente a nivel nacional»

La soprano recibe el premio de «Asturiana del mes» acompañada por su familia y reivindica a los autores de la región: «Tenemos mucho talento, y tenemos que cuidarlo»


«En Asturias tenemos mucho talento, y tenemos que cuidarlo». La cantante lírica Beatriz Díaz (Boo, 1981) reivindicó a los cantantes y autores de la región al recibir, ayer, el título de “Asturiana del mes“, que otorga La Nueva España, en reconocimiento a su brillante carrera operística. La soprano, que recibió la distinción correspondiente a noviembre de 2017, destacó además la calidad de las formaciones y los ciclos musicales de la región, e hizo especial énfasis en la importancia del dedicado al «género chico»: «La temporada de zarzuela de Oviedo es un referente a nivel nacional. Es de hecho la segunda en importancia, tras la de Madrid».

Beatriz Díaz elogió además la versión de La verbena de la Paloma realizada por Maxi Rodríguez, que se representó con gran éxito de público la pasada semana, y recordó con cariño su colaboración con el dramaturgo en Maharajá, estrenada en el teatro Campoamor en junio de 2017: «Yo hacía de la “Vane” de Vallobín, y fue una experiencia estupenda. Trabajar con Maxi fue genial».

En el mes de noviembre, en el que recibió el premio «Asturiana del mes», Beatriz Díaz encarnó a Adina en la ópera L’elisir d’amore, que se representó en Oviedo. Fue el colofón a un año en el que la cantante allerana protagonizó una veintena de actuaciones, entre ellas las citadas Maharajá y L’elisir d’amore, y triunfó con el espectáculo Carmina Burana, de «La Fura dels Baus», ademas de resultar galardonada en la primera edición de la Berliner International Music Competition.

«Es un premio a tu trayectoria, que alcanza ya los quince años, pero que sabemos que aún está en evolución, que irá hacia arriba», afirmó Ángeles Rivero, directora de La Nueva España, que le entregó el galardón junto a Melchor Fernández Díaz, exdirector del periódico. «Pero no queremos reconocer sólo esa trayectoria», añadió Rivero, «también valoramos tu asturianía, tu voz, tu fuerza, tu expresividad y esa bonhomía que destaca todo el mundo que te conoce y que ha trabajado contigo».

«Es un orgullo recibir este premio. Que hagas tu trabajo bien es una cosa, pero que además te premien y te feliciten, es un honor. Y más viniendo de La Nueva España, un periódico por el que siempre me sentí bien tratada y al que estoy agradecidísima», respondió la soprano, que compartió con los asistentes al acto una anécdota: la de su primera aparición en prensa, en las páginas de este periódico, cantando en el conservatorio de Moreda cuando era una niña.

Beatriz Díaz acaba de volver de Málaga, donde ha interpretado a Despina en Così fan tutte, y retornará a la ciudad andaluza en unos días para interpretar Stabat Mater, de Gioachino Rossini, en la que será su primera interpretación de una pieza que define como “maravillosa”. Para verla de nuevo en los escenarios asturianos habrá que esperar, al menos, hasta la próxima temporada. «No hay nada en firme, pero cuando sea estará bien. Yo estoy encantadísima de volver a mi tierra».

Una mujer apegada a sus raíces que valora el apoyo de su familia

 

Persona familiar y muy apegada a sus raíces, Beatriz Díaz acudió a recoger el premio acompañada de su esposo, el bombero Mario Jorge Fernández, del hijo de ambos, Luca, de su amiga Yolanda Secades, y de sus padres, Amelia González y Ricardo Díaz, que se hizo un nombre en el mundo de la tonada como «Ricardín el de Boo». Durante la comida que siguió a la entrega del premio, Díaz relató cómo sus padres la ayudaron para que pudiera cumplir su sueño de cantar, incluso cuando tuvo que afrontar las trabas para compatibilizar su emergente carrera en la música con los estudios de Biología. «Sobre el escenario todo es muy bonito, pero hay un trasfondo que no se ve. Si yo no estoy bien, mi carrera tampoco irá bien», asegura la soprano, en una reivindicación de ese apoyo familiar que tanto valora.

De sus años de formación destacó a la profesora mierense Elena Pérez Herrero, a quien considera su auténtica maestra. También a Mireia Freni, con la que dio clases en Italia. Un país, asegura, en el que se siente  como  en  casa.  Su  compositor  favorito,  revela, es Giacomo Puccini: tanto es así que su hijo recibió el nombre de Luca como guiño al compositor, que nació en la ciudad toscana de Lucca. La devoción por Puccini es tal que Díaz ansía interpretar el papel de Mimí, en La bohème. «He interpretado a Musetta, pero quiero también hacer ese gran papel romántico, dramático, que es Mimí», sostiene.

La Nueva España, 16 de marzo de 2018 • Franco Torre