Conmovedora Beatriz Díaz

Conmovedora Beatriz Díaz

La ovación del público puesto en pie al finalizar la ópera confirma que consiguió plenamente emocionar y conmover aportando nuevas luces al personaje y al drama de Puccini

 

Viernes Ópera, la función fuera de abono de la Temporada de Ópera de Oviedo, desempeña una misión necesaria de promoción e incluso consagración vocal, y, además, también es una fuente de sorpresas y satisfacciones para el público. No se puede decir que la carrera de Beatriz Díaz esté, ni mucho menos, empezando. De hecho, recordamos entre otras interpretaciones suyas en la Ópera de Oviedo, su encantador papel de Liù, de Turandot, y su vivacidad y gracia con la que interpretó la Norina de Don Pasquale. Sin duda, Beatriz Díaz se ha tomado el papel de Madama Butterfly con mucha ilusión y cierto riesgo para afrontar un rol que para una voz de soprano tiene sus peligros. Ella no trata de cumplir con el papel, sino de emocionar y conmover, aportando nuevas luces al personaje y al drama de Puccini. La ovación del público puesto en pie al finalizar la ópera confirma que lo consiguió plenamente.

El personaje de Cio-Cio San evoluciona en cada uno de los actos del drama. Desde la muchacha adolescente que vive en una nube de amor, a la Butterfly que mantiene obstinadamente y frente al mundo que le rodea la esperanza. De la Butterfly del desengaño y la desesperación a la geisha samurái que acepta el ritual del destino final. Una peculiaridad de Beatriz Díaz es que afronta con continuidad lírica toda esta variedad emocional. Uno de esos momentos de una belleza envolvente, la transmitió en el primer acto con «Somiglio alla dea de la luna» (Parezco a la diosa de la luna) una de las partes del bellísimo dúo de amor cantado por un inspirado Fabián Lara en el papel de Pinkerton. Otro momento especialmente delicado fue la sutil interpretación del aria «Un bel di vedremo», muy aplaudida. Finalmente, hay un lirismo conmovedor y doloroso en la manera como afronta, con contenida resignación -lo cual resulta dramáticamente muy efectivo- el desenlace final, que redondea una gran Butterfly, concebida desde una sensibilidad delicadamente lírica.

De las otras dos voces nuevas en este segundo elenco, Fabián Lara protagoniza un Pinkerton de gran poderío vocal y relieve expresivo. Posee un timbre bellísimo de tenor lírico, destacando tanto en las arias como en el famoso dúo de amor del primer acto

El barítono César Méndez posee una línea de canto elegante y buena presencia escénica pero deberá mejorar en los aspectos dinámicos, especialmente la potencia de emisión. El Coro de la Ópera de Oviedo y la Orquesta Oviedo Filarmonía, al igual que el resto del elenco, empezando por Nozomi Kato, una voz ideal para Suzuki, contribuyeron a una representación de Viernes Ópera para el recuerdo.

El Comercio, 20 de diciembre de 2020 Ramón Avello



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