El arte gana al fútbol en el Campoamor


El arte gana al fútbol en el Campoamor

Explosión de color, mezclas de tejidos y líneas geométricas, los grandes éxitos de las propuestas de la pasarela ovetense que contó con Beatriz Díaz en el elenco musical

 

Había ayer en Oviedo un partido de fútbol clave en el Tartiere. Pero había otro en el Campoamor. El primero se cerró con victoria de los ovetenses. El derbi se quedaba en casa. Y el segundo con la victoria del Arte. Así, en mayúsculas. Y es que no tenía un contrincante fácil. Tenía que vencer a los incrédulos, a los críticos, a los desconfiados y, por supuesto, a los que tenían la mente en el fútbol. Pero lo logró. La segunda edición de la Pasarela Campoamor, que se celebró ayer en el teatro ovetense, demostró que la unión hace la fuerza. Y que si moda, música y danza van de la mano, el éxito está garantizado. Y, además, dejó un mensaje claro en cuanto a tendencias se refiere: la explosión de color, las líneas geométricas y las mezclas de tejidos son imprescindibles para el próximo verano.

Con un cuarto de hora de retraso sobre la hora prevista, arrancó el desfile de la peletera canaria Nelsy Chelala. A pesar de algún que otro problema con la música, y de que varios looks salieron a pasarela con la etiqueta de backstage visible, sus prendas conquistaron a los asistentes, sobre todo los que llevaban la peletería al estilo más casual. Abrigos de visón con sneakers de pedrería y bolsos de charol XL acolchado para abrir la propuesta.

Luego llegaría el denim con aplicaciones de pelo, el imprescindible print de leopardo, los abrigos a media pierna con capucha, las pieles cubiertas con chubasqueros transparentes y una novia al más puro estilo reina de las nieves. Tras ella, César Latorre al piano y Fernando Areas a la percusión iniciaron un diálogo jazzístico digno de un salón parisino. Un entremés perfecto para la colección de Ángel Schlesser, firma que tiene al frente al diseñador Daniel Rabaneda desde el pasado febrero. El joven, que presentó ya esta colección en la última edición de la pasarela madrileña, enamoró con su colección depurada y sobria. Al ritmo de la música instrumental en directo, empezaron a salir trajes masculinos con transparencias, prendas exteriores realizadas en tejidos técnicos, estampados de rayas y cuadros combinados entre sí o cubriendo bermudas hasta la rodilla con camisas de mangas voluminosas y puños XL. Looks sencillos que ceden protagonismo a los complementos. Desde los zapatos de terciopelo con tacón ancho y punta redondeada rematada en pitón, hasta los broches y pendientes con formas surrealistas, y los bolsos XL de mano o tipo bombonera con cordones y lino.

Y llegó el descanso. En ese momento el derbi asturiano estaba en sus primeros minutos. El concejal de Ciudadanos Luis Pacho aseguró que no iba a mirar el móvil hasta la hora de salir. «El derbi me pone muy nervioso, no lo puedo ver. Así que agradezco estar aquí», decía entre risas. A su lado, la concejal del PP Cristina Fernández se declaraba apasionada del deporte. «Espero una victoria del Oviedo». A los pocos minutos, en la sala contigua al palco municipal del teatro, el edil de Cultura, Roberto Sánchez Ramos, recibía la noticia del primer gol del Oviedo: «Espero cantar más goles del Oviedo». Y hubo otro.

Pero, una vez empezó la música en la sala, el arte volvió a vencer al deporte rey. Veinte alumnas de Esne presentaron un diseño cada una que componía «Op Art». Una propuesta en blanco y negro, con juegos de formas, texturas, volúmenes y movimientos que auguran un buen futuro de la moda en la región. Tras ellas, dos alumnas que terminaron sus estudios de Diseño en la escuela, presentaron su colección final. La avilesina Claudia Abeledo recreó la primera década del siglo XX con «Diàghilev, my own view»; la lucense Meritxel Legaspi se inspiró en la cultura Amish para darle un giro de 180 grados.

La explosión artística llegó de la mano de Juan Carlos Mesa, nombre tras Maison Mesa. Junto a dos bailarines del Ballet Nacional, al coro joven de la Fundación Princesa de Asturias, la violinista Marina Gudchilla, y la soprano Beatriz Díaz, el diseñador convirtió el escenario en un derroche de mix de colores, formas, texturas y ritmos. Un sabor que se extendió hasta el último desfile, el de Victorio & Lucchino. Los creadores andaluces confiaron al multicolor, a las transparencias, a los estampados de flores y las siluetas oversize su propuesta para el verano 2019. Y, por los aplausos de la sala, parece que acertaron.

La Nueva España, 18 de noviembre de 2018 • Noelia Hermida