«El dúo de La africana», teatro a viva voz


«El dúo de La africana», teatro a viva voz

El Campoamor arropa a la asturiana Beatriz Díaz en el estreno de la nueva zarzuela de la temporada y se convierte en un protagonista más en escena

 

En el estreno de El dúo de La africana, el tercer título de la temporada de zarzuela del Campoamor y la nueva producción de la Fundación Municipal de Cultura para este año, el teatro ovetense se convirtió en protagonista. Lo fue porque El dúo de La africana recrea los ensayos de una modesta compañía de ópera, y porque ayer la escena se extendió a todo el Campoamor, con todas las luces encendidas con la obra ya comenzada, los actores hablándole al público y los cantantes del coro entrando por el patio de butacas. Más tarde, el Campoamor se subiría a escena, como fondo del decorado, en un par de ocasiones. La soprano asturiana Beatriz Díaz, con su interpretación de La Antonelli, acaparó los aplausos del público, que acogió el arranque de la obra de Fernández Caballero con frialdad y que fue animándose y subiendo el tono de las ovaciones a medida que avanzaba el argumento.

La versión de El dúo de La africana que el director de escena Joan Font presentó ayer en el Campoamor estuvo plagada de pequeños homenajes al mundo del teatro y a sus oficios. Empezó con los figurantes, caracterizados como personal de limpieza y técnico trajinando por el teatro y con el decorado como a medio montar. Fue Josep Zapater como Inocencio, en el papel de director de la función, quien desde el escenario dio el aviso de apagar los móviles, refrendado por el director musical, Miquel Ortega, al frente de la Oviedo Filarmonía, que le siguió el juego. La acción, propiamente dicha, empezó cuando las cantantes de la Capilla Polifónica «Ciudad de Oviedo» irrumpieron en el patio de butacas, sacudiendo sus paraguas de camino al escenario. Luego les siguieron sus compañeros. Y se produjo entonces un fenómeno curioso, porque realmente en Oviedo ayer, estaba lloviendo, y el escenario del Campoamor parecía llegar hasta la calle.

Font introdujo muchas novedades en el espectáculo, incluido un número rockero, con guitarra eléctrica, versionando la canción de amor dedicada a Selika. Los números de magia, a cargo de Raúl Alegría, entretuvieron y fueron muy agradecidos por la audiencia, con incontenibles ataques de risa en algunos casos.

El público, que llenó el Campoamor hasta la bandera, se mostró especialmente expresivo con sus aplausos con la soprano, el tenor, Alejandro del Cerro, y el barítono, Jorge Eleazar. Lanzó bravos a los dos directores, el musical y el de escena, y fue muy celebrada la actuación de Carmen Gloria García, que hacía de la madre de Guiseppini, amante de La Antonelli.

El dúo de La africana, que mañana sábado vuelve a representarse, es una historia cómica de amoríos ambientada en el mundo del teatro. Ayer, en el Campoamor, más que el amor, fue el teatro el que se hizo con todo el protagonismo, como espectáculo global. La función terminó por todo lo alto.

La Nueva España, 10 de mayo de 2019 • Elena Fernández-Pello