El reto de cuidar la voz, el instrumento más frágil

El reto de cuidar la voz, el instrumento más frágil

Descanso, comida sana, silencio y estabilidad emocional son las claves de las cantantes de ópera para mantener en perfecto estado su propia herramienta musical


El mejor cuidado que podemos prestar a nuestra voz es dejarla descansar, callarnos de vez en cuando. Es el consejo que dan los expertos en el Día Mundial de la Voz, que se celebra hoy viernes.

Tal vez no haya nadie cuyo trabajo dependa tanto de su voz como los cantantes líricos. Se puede ver estos días en el teatro Campoamor, de Oviedo, donde se ensayan las zarzuelas Agua, azucarillos y aguardiente y Revoltosa ‘69. LA NUEVA ESPAÑA reunió en el escenario del teatro ovetense a dos de las cantantes protagonistas de esta producción: la mezzosoprano ovetense María José Suárez y la soprano allerana Beatriz Díaz, con el otorrino Miguel Maldonado, foniatra de la Ópera de Oviedo.

Los tres coinciden en dos aspectos fundamentales: que la voz no es una cuestión aislada, y que el mejor cuidado que se le puede dar es un buen descanso. Los cantantes son los únicos profesionales de la música «que llevan el instrumento incorporado en su cuerpo», resume Maldonado. María José Suárez puntualiza que «ese instrumento no es solo la voz, es todo el cuerpo». La mezzosoprano se explica: «Cantamos con la voz, pero también con el aire, respiramos con el diafragma y movemos todo el tronco, especialmente los músculos intercostales». Por eso, para cumplir con el público hay que estar en buena forma.

El reflujo que daña las cuerdas vocales es uno de los problemas de los cantantes

Suárez pone sobre las tablas uno de los mayores problemas físicos a los que se enfrentan los cantantes. Está relacionado con la alimentación. «Tenemos mucho reflujo y la acidez hace que se nos queme la zona de las cuerdas vocales», señala, y apunta que en ocasiones esa acidez puede estar relacionada con los nervios de salir a escena. Otra dificultad que aqueja a «muchísimos cantantes» es la hernia de hiato, que puede estar producida al respirar con el diafragma. Suárez insiste en que, «cuando cantamos, no utilizamos solo la voz, sino que todo nuestro cuerpo se pone en marcha». En consecuencia, «debemos tener mucho cuidado con la higiene vocal, y también con la higiene mental, que influye mucho en nuestro trabajo». A eso se ha sumado en los últimos tiempos la «horrorosa» mascarilla. A los cantantes, explica Suárez, les afecta «muchísimo» porque produce «muchísima sequedad y además impide que la voz se proyecte». Todos los ensayos se realizan con mascarilla y la única ocasión en la que los cantantes pueden quitársela es durante las funciones. Afecta también a la hora de vocalizar, de articular, explica María José Suárez, mientras abre la boca como si estuviese cantando un aria.

¿Qué hacer para evitar estos problemas? Pues ser conscientes de que «la voz de un cantante no es solo la laringe», sino «un compendio de cosas que incluye todo el cuerpo». Por eso es necesario «el cuidado y el diagnóstico precoz de cualquier afección».

El doctor Maldonado elogia el trabajo de los cantantes, «porque además trabajan en algo que es un arte, la ópera o la zarzuela, en la que no solo cuenta el acto de cantar sino que está la música, la escenografía y multitud de detalles que lo hacen extremadamente complejo». Apunta el experto que, en estas circunstancias, «lo que para una persona que se dedica a otra cosa sería un pequeño catarro, para un cantante puede llegar a tener una repercusión tremenda».

Reservar voz para la actuación y no hablar por teléfono es fundamental

Maldonado admira aún más a los cantantes en estos tiempos de pandemia, «en los que su trabajo es tremendamente complicado». El otorrino y foniatra compara un ensayo con mascarilla a «hacer footing o un largo recorrido en bicicleta con ella puesta». A su juicio, los cantantes son «deportistas de élite», algo que corrobora Beatriz Díaz, quien añade que «un cantante lírico tiene que cuidar por encima de todo su voz, pero coordinar todo su cuerpo para que se emita con el timbre adecuado y la proyección necesaria para que te oigan sin micrófono en la última esquina del teatro». Los cantantes han estado varios meses sin trabajar. Eso les ha supuesto todo un reto a la hora de mantenerse en forma y conservar la voz. Díaz explica que cantaba en casa, «pero era solo mantenimiento, no es lo mismo que cantar en un teatro; hacerlo en un lugar que no es el adecuado lo cambia todo».

Díaz incide en que «tenemos nuestros músculos y tenemos que trabajarlos y entrenarlos, tienen que estar en su sitio y en su forma». Por eso se aplica lo que apunta María José Suárez, el factor descanso. La allerana afirma que, «antes de cantar, duermo todo lo que puedo y más». Y confiesa que también evita hablar, «sobre todo por teléfono, porque fuerzas mucho más la voz». «Aunque parezca una tontería», detalla, «ahorrar un poco de voz antes de que llegue el día en el que tienes que cantar es algo que debe hacerse». También enfatiza, subrayando lo dicho por su compañera, la necesidad de «cuidar la alimentación para evitar el reflujo, que es muy abrasivo». Beatriz Díaz plantea otro epígrafe: «Hay que estar en forma a nivel de todo el cuerpo, pero también de la mente». Y es que «existe toda una psicología del cantante, pero para eso tendríamos que abrir otro capítulo».

La Nueva España, 16 de abril de 2021 · David Orihuela