Fondo y forma

Fondo y forma

Resultó excelente la presencia de Beatriz Díaz como una Pepa de muchos quilates e igualmente resultó un lujo contar con la presencia de Jorge Rodríguez-Norton como Serafín


Se avanzaba el pasado jueves en la temporada ovetense de teatro lírico español. En esta ocasión de la mano de un doble programa resultante de la unión de dos clásicos del género chico: Agua azucarillos y aguardiente y La revoltosa que juntos sumaron el wagneriano montante de 170 minutos de representación más el descanso que, si les soy sincero, pueden llegar a hacerse densos incluso para el espectador más avezado. Para ser más precisos, lo cierto es que la segunda obra representada fue Revoltosa ’69, una versión revisitada de esta y sellada por Curro Carreres y Pedro Víllora, quién han decido pivotar su trabajo sobre su particular visión del feminismo y el empoderamiento de la mujer,
  sembrando para ello el libreto original de Agua azucarillos y aguardiente con algunas líneas que venían a reforzar esta propuesta mientras que en La revoltosa se optó por cambiar en buena parte la estructura original esforzándose por ofrecer una imagen lo más poderosa posible de Mari Pepa. Esta es una visión con la que, sin duda, nadie podría o debería estar en contra. No obstante, en mi opinión, la dirección escénica no es sólo un espacio para el ensayo social donde puede primar el mensaje por encima de las formas, sino que la estética y el modo de contar una historia son igualmente importantes para un espectador que acude al teatro. Al menos para quien firma, tras varias horas de reflexiones sobre la igualdad, a mi parecer expresadas de forma un tanto pueriles, el ambiente creado al caer el telón invitaba más al hastío que a la conciencia social.

Desde el punto de vista vocal, el elenco en su conjunto se demostró a muy buen nivel, no sólo en las partes cantadas sino también al momento de recitar el extenso texto hablado. Destacaron en esto las excelentes dotes actorales de Sagrario Salamanca como Atanasia y de María José Suárez como Doña Simona y Gorgonia, hilando ambos personajes con su marcado estilo personal. Nos resultó excelente, asimismo la presencia de Beatriz Díaz como una Pepa de muchos quilates e igualmente resultó un lujo contar con la presencia de Jorge Rodríguez-Norton como Serafín, rol que defendió desde una vocalidad que cada vez nos parece más ancha y atractiva. Gran trabajo igualmente de Enrique Dueñas como Lorenzo y de Mayca Teba como aguadora y Soledad. La presencia de Nancy Fabiola Herrera fue sin duda reconfortante, encarnando la mezzo una Mari Pepa de armas tomar y que, vocalmente, selló junto al Felipe de Gabriel Bermúdez el momento líricamente más destacable de la noche con su famoso dúo «Por qué de mis ojos».

La presencia de Miquel Ortega en el foso frente a la Oviedo Filarmonía fue también otro lujo que se pudo disfrutar, por la orquestación de las propias obras durante menos tiempo del que nos habría gustado. No obstante, la Oviedo Filarmonía interpretó estas con oficio y acompañada en ocasiones por el coro Capilla Polifónica Ciudad de Oviedo que se mantuvo a la altura de las circunstancias pese a lo reducido de sus miembros y a la obligación de cantar con mascarilla.

Platea Magazine, 29 de abril de 2021 · Javier Labrada