Gala lírica de lujo en el Jovellanos con Beatriz Díaz

Gala lírica de lujo en el Jovellanos con Beatriz Díaz

La soprano allerana y el pianista Marcos Suárez protagonizaron el recital de la Filarmónica de Gijón con ópera, zarzuela y canción popular


Fiel a la programación de su calendario de conciertos, la Filarmónica de Gijón llevó ayer al teatro Jovellanos una gala lírica de variado e intenso menú a cargo de dos intérpretes asturianos de excepción: la soprano Beatriz Díaz y el pianista Marcos Suárez. Arias de óperas procedentes de un amplio marco temporal entre el barroco y el siglo XX llenaron la primera parte del recital para dedicar la segunda a la música española con piezas de zarzuelas y dos guiños asturianos de la mano del genio Falla y del recientemente fallecido Antón García Abril.

El concierto era la respuesta al cambio de planes forzado por la repentina indisposición hace unos días del maestro Luis Vázquez del Fresno que iba a presentar con Díaz sus obras Yerba y Cantarinos pa que suañes, un evento que la sociedad melómana gijonesa espera retomar con nueva fecha en cuanto las circunstancias lo permitan. A cambio, el público del Jovellanos pudo disfrutar una vez más de la excepcional calidad interpretativa de la soprano allerana en el terreno donde ha conseguido sus mayores éxitos. Pocas cantantes de su generación pueden lucir en su palmarés un repertorio operístico como el de sus actuaciones en La bohème, Turandot, Carmen, L’elisir d’amore, Così fan tutte, Don Giovanni, Falstaff‘ o Fidelio; junto a sus interpretaciones en obras de zarzuela como La Generala, Los gavilanes o El dúo de La Africana. Su acompañante en el piano, el langreano Suárez, es uno de los jóvenes repertoristas con mayor proyección y ha participado en numerosos recitales líricos al lado de nombres como los de Pilar Jurado, Pedro Calavia, Sebastián Ferrada, Ana Victoria Pitts y la propia Beatriz Díaz.

Sublime el primer bloque con «Laschia ch’io pianga» del Rinaldo de Handel, «Porgi amor» de La nozze di Figaro de Mozart y el fin de La Wally de Catalini. Tampoco defraudarían las siguientes arias, viajando desde una excelsa «Quando m’en vo» de La bohème de Puccini, a la delicada «Canción de la luna» de Rusalka de Dvorák, y concluyendo en la modernidad fronteriza del «Summertime» de Porgy and Bess de Gershwin, que se llevó una buena rúbrica de aplausos.

Muy celebradas fueron también las piezas con raíz en la tierra: la «Canción asturiana» de Falla y dos tonadas de la «Madre Asturias» de García Abril. El broche lo pusieron la «Canción andaluza» de El dúo de La Africana, de Fernández Caballero; «No corté más que una rosa» de La de manojo de rosas de Sorozábal, y la chispeante «Petenera» de La marchenera de Moreno Torroba, otra muestra de la gran versatilidad de Beatriz Díaz, que tuvo en Suárez a un acompañante a su altura, en un recital feliz, más si tenemos en cuenta que se hubo de preparar en apenas un par de días. Aún tendría la allerana un regalo fuera de programa con «La labradora» de Magenti. Y Díaz, como siempre, tan grande como cercana.

La próxima cita de la Filarmónica en el coliseo gijonés será el miércoles 14 de abril con el octeto de cuerda Bambú Ensemble y un programa que incluye obras de D. Shostakovich, G. Enescu y J. Martínez Campo.

El Comercio, 25 de marzo de 2021 ● P. A. Marín Estrada



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