«Los bares son parte de la cultura»

«Los bares son parte de la cultura»

Beatriz Díaz se suma a la iniciativa para respaldar a la hostelería asturiana | La soprano desvela su pasión por la buena mesa y por su tierra: «Este verano voy a conocer mejor Asturias»

 

En estas fechas la soprano Beatriz Díaz debería estar en Oviedo ensayando la zarzuela Agua, azucarillos y aguardiente, una cita que la pandemia ha obligado a aplazar. Además de la emoción y el respeto que le producen subirse a un escenario en su tierra natal, la cantante allerana desvela qué echa de menos: «Sobre todo el pinchín de tortilla de los descansos en la cafetería Lo Nuestro, que te llena de energías y te sabe a gloria». La artista retoma el tono serio para hablar del impacto que el parón global ha tenido en el ámbito de la cultura y a propósito de la campaña impulsada por nuestro periódico para apoyar a la hostelería, no tienen dudas en afirmar que «los restaurantes y los bares, nuestra gastronomía, la vida social que generan, también son parte importante de la cultura y ayudar a que recuperen esa función es necesario para que todos vayamos volviendo a la normalidad», opina.

Su trabajo como intérprete lírica la ha llevado a pisar las tablas de auditorios de medio mundo y con ello a disfrutar de una de sus pasiones, que es la de comer bien. «Me encanta probar cosas nuevas y en ese terreno además no hago ascos a nada. Soy igual de feliz disfrutando de esa tortillina en los descansos de un ensayo, un corderu a la estaca en Casa Terrona de Boo, un tataki de atún en Tokio o unos chinchulines argentinos», confiesa. También que el sabor que más extraña cuando está viajando «ye la comida de mi madre». Sus apetitos culinarios son tan versátiles como su técnica vocal para adaptarse a toda clase de repertorios clásicos o contemporáneos, y para ello, apunta, no necesita ir muy lejos: «Aquí en Asturias tenemos de todo y opciones para todos los gustos».

Su guía de locales favoritos comienza en el citado Terrona o El Corral de Murias, también en Aller, pasa por «un pescadín o marisco en cualquier restaurante de Tazones», sigue en Gijón por El Kraken del Acuario, el Marinamar o La Taberna Zíngara. En la villa de Jovellanos goza igualmente de otra de sus perdiciones: «El dulce, no sé si es bueno para la voz, pero para el ánimo seguro y El Punto Caramelo o el Aliter Dulcia, son dos sitios que me encantan para una merienda de esas que luego ya no cenas».

Le gusta la sidra, aunque «es muy ácida para las cuerdas vocales, tomo un culín fuera de temporada» y los oricios «un tótem de mis manjares». Este verano sus planes de ocio la llevarán a «conocer mejor nuestra tierra, haciendo turismo rural y uniendo esos dos activos que nos van a venir bien este año: gastronomía y naturaleza». Cree que es buen momento para animarse a salir: «Hay que volver a los bares, lo necesitamos para recuperar la alegría, las costumbres, la vida imprescindible para seguir adelante», asegura la cantante.

El Comercio, 6 de junio de 2020 ● Pablo A. Marín Estrada (Los bares de mi vida)



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