«No me marco objetivos, este año canté en París y en Génova y no lo había planeado»

«No me marco objetivos, este año canté en París y en Génova y no lo había planeado»

«Que me dieran la oportunidad de actuar en el estreno de «La bohème», cuando estaba en el segundo reparto, me dice que voy por el buen camino»

Cuando se sube al escenario, puede ser la protagonista de las mejores obras de Verdi o de Puccini, pero cuando se baja de las tablas y cuelga el traje es Beatriz Díaz. Ha actuado en los más importantes escenarios nacionales y, el mes pasado, dio el paso definitivo a nivel internacional, tras actuar como Musetta en el estreno de La bohème en Génova. Ahora, de vuelta a su domicilio de Boo, la joven soprano hace alarde de la modestia que la caracteriza y piensa en el futuro inmediato para seguir avanzando en el mundo de la canción.

– Se ha preparado a conciencia para su carrera como cantante, ¿qué profesor le ha marcado más significativamente?
– Sinceramente, la que hizo el trabajo más duro de educación vocal, sin lugar a duda, fue mi profesora del Conservatorio de Mieres, Elena Pérez Herrero. Cuando llegué a ella yo cantaba tonada, lo más antagónico que existe a la ópera. Ella trabajó duro para reeducarme la voz. Con 18 años hice un curso con Montserrat Caballé, en Andorra. Ella me impactó en el sentido de que es quizás la más mediática de España. Mirella Freni, la profesora que tuve en Italia, también me marcó porque es el referente discográfico que yo tengo desde siempre. En definitiva, pienso que Elena fue la que más pulió mi estilo. El resto me ayudaron a la hora de interpretar distintos papeles, de acercarme a los personajes y darme ciertos trucos para cada interpretación. Son gente con muchísima experiencia que puede darte pistas.

– De todas las veces que se ha subido a los escenarios, ¿cuál es la actuación que recuerde con más cariño?
– Lo más emocionante que me pasó fue llegar a la final del «Concurso Francesc Viñas» porque, sinceramente, no me lo esperaba ni por asomo. Como anécdota, recuerdo que no llevaba preparados los trajes para todas las fases, ni plancha del pelo. Cuando llegué a la final me tomé como un regalo actuar en el «Liceo» de Barcelona, porque pensé que a lo mejor era la última vez que lo hacía.

– El mes pasado participó en el estreno de «La bohème» en Génova, ¿cómo recuerda su experiencia en la ciudad italiana?                                                                                                                           – En Génova estaba preparada para actuar en el segundo reparto. Sin embargo, que la dirección te dé la oportunidad de participar en el debut con un papel que nunca has interpretado anteriormente, y que además lo retransmitan en directo por la radio de Italia, la cuna del canto por excelencia, es algo entrañable. Además, me hizo feliz que me valorasen de esa forma en un país extranjero. Aunque esto me dice que voy en el buen camino, soy consciente de que se puede gustar más o menos porque el canto es algo muy subjetivo, cada uno tiene su cantante favorito.

– ¿Qué siente cuando canta delante de tanta gente?
– Cuando subo a un escenario lo veo como algo natural. No soy consciente de que me está mirando tanta gente. Si lo pensara, me echaría a temblar. Sin embargo, yo me lo tomo como algo divertido, para disfrutar de ello. Nervios sí que tengo, pero no son de miedo, es un poco de intranquilidad porque todo salga bien. Se pasa mal algunos días que tienes catarro o que te sientes mal anímicamente, porque te encuentras más insegura.

– El próximo martes interpretará la zarzuela «El dúo de La Africana» en Avilés, ¿cómo es la obra?-Es una cosa muy guapa de ver. Es una parodia de una compañía de trabajo que va preparando una función. Comparto escenario con Alberto, el que hace de «Marquesina» en la TPA, y la verdad que tengo que decir que es un actor genial, increíble. Lo peor es que tengo que hablar con acento andaluz por el papel, y me cuesta un trabajo terrible. La zarzuela ayuda a ver al público todo lo que pasa detrás de un escenario. Todo va en tono de parodia y humor. Para mí es algo muy conseguido y muy innovador, la única pena es que sólo hagamos una función.

– ¿Qué tiene planeado para su futuro inmediato?
– El día 26 daré un concierto de navidad en Moreda. Lo cierto es que no me queda nada por cantar en Aller. Llevo actuando toda la vida aquí así que me he esforzado en encontrar un repertorio que no esté gastado. Llevaba dos años sin cantar en el concierto de navidad, y la verdad es que tenía ganas de volver a actuar. Tengo mucho que agradecer al Ayuntamiento de Aller por apostar por la cultura y potenciar la Escuela de Música. También me debo a este público que me ha apoyado siempre. La primera parte del programa del concierto cantaré canción extranjera. En la segunda parte canción española y asturiana y por último zarzuela, porque siempre le gusta mucho a la gente. Tengo trece temas, un mal número, pero no creo en la superstición. El día dos empiezo a hacer los ensayos para la temporada de Ópera en Oviedo. Luego tengo unos conciertos por Madrid, en el «Villamarta» de Jerez.

– Por último, algún escenario por pisar o algún sueño que cumplir en el mundo de la canción
– Nunca tengo, no me marco objetivos. Cada día voy donde me llaman. Este año estuve en París y en Génova, y no lo había planeado. Me contento con abrirme puertas poco a poco, e ir dando pequeños pasos hacia adelante para poder vivir honestamente.

La Nueva España, 21 de diciembre de 2008