Carmina Burana

Carmina Burana

AUDITORIO MIGUEL DELIBES | Valladolid – España | 10 de abril de 2015

[…] Beatriz Díaz, soprano total capaz de cantar el «Siqua sine socio» del número 15 «Amor volat undique» colgada de unas cadenas en posiciones no aptas para cualquiera, puede que bombeando sangre a la cabeza, manteniendo esos pianos nunca tapados por la orquesta, elevarla con la grúa al asador ahora convertido casi en púlpito para el «Stetit puella», esa muchacha que se detuvo con túnica roja, cara radiante y boca como una flor, para descenderla recogida tras el velo de escena y seguir escuchando su voz pianísimo como una flauta a la que me refería tras su Réquiem (Mozart) malagueño, o de nuevo en el universo aéreo para el celestial «In trutina», con un fiato «obligado» por la lentitud orquestal. Por supuesto el «Dulcissime» literal, al pie de la letra y la música, «dulcísima entregada por entero» a esas notas exigentes sin equilibrio en el suelo, como pendiente de un hilo y cortando las respiraciones de una sala abarrotada con las miradas (aunque cerrasen los ojos) puestas en ese momento álgido en todo el sentido de la palabra. Orff tiene en la soprano asturiana la mejor voz para esta su obra maestra, más en este montaje que muy pocas pueden interpretar como ella, volcada en cuerpo y voz […]

Pablo Álvarez, 13 de abril de 2015