Fiestas de Caborana 2015: Texto íntegro del pregón ofrecido por Beatriz Díaz

Fiestas de Caborana 2015: Texto íntegro del pregón ofrecido por Beatriz Díaz

Caboranenses:

Mientras la primavera regresa con parsimonia a sus cuarteles de invierno y el verano pugna por romper aguas en el calendario, Caborana entera ya es una gran fiesta. Nuestra Señora de las Nieves baila al son del tambor y la gaita todos los junios, incluso antes de que san Juan brinque la danza prima en la «foguera» para convocar oficialmente las vacaciones.

Aunque nací en la parroquia de Boo, son muchos los recuerdos y las querencias que me unen a Caborana. Aquí estudié en el «cole» hoy llamado merecidamente «Maestro don José Antonio Robles» mis dos últimos cursos de EGB; aquí corretea y aprende sus primeras letras mi sobrino, Mateo, y en este mismo centro desarrolla su profesión desde hace doce años mi madre, Amelia, como docente.

El destino es caprichoso y hay una anécdota sucedida entre sus muros: en un aula de 7º A recuerdo, perfectamente, como Tonín, mi profesor de «mates» y «naturales», me escribió en un papel el teléfono de quien en un futuro jugaría un papel muy importante en mi carrera: mi maestra de canto, Elena Pérez Herrero. Sin ser conscientes en aquel entonces de la importancia del hecho, ese gesto tendría una gran repercusión en mi carrera.

En una de mis primeras aventuras tuve la oportunidad de trabajar con un gran actor al que admiro. Recuerdo que al final de la gira me dijo: tengo grandes amigos asturianos y conozco mucha gente de allí pero jamás escuché a alguien tan de tu tierra, debes de ser de la Asturias profunda. Ese comentario, lejos de ofenderme, me llenó de orgullo. Mi contestación fue que así era, que era hija y nieta de mineros y allerana por los cuatro costados y que efectivamente me sentía profundamente asturiana.

Mi padre, Ricardo, a quien conocéis como cantante de tonada y que tanto me inculcó en la niñez la pasión que ahora siento por toda la música, trabajó 17 años como jefe del servicio de mantenimiento en el Pozo Santiago.

Conozco muy de cerca la lucha y el coraje de nuestra gente, el oficio rocoso y el sudor en la frente para labrarse un camino en la vida y la esperanza de un futuro mejor, porque además de aprenderlo en las aulas y de verlo a diario en el empeño minero, me lo enseñaron en casa desde muy pequeñita.

Son tiempos ciertamente difíciles, pero no nos rendiremos jamás. ¡Qué nunca llovió que no escampara! Por eso nos negamos a comulgar con el mal agüero de que «cualquier tiempo pasado fue mejor» y nos aferramos a la convicción de que «mejores días nos aguardarán».

La Medalla de Oro con la que me distinguisteis es tan vuestra como mía. Entra conmigo en los camerinos de todos los teatros que me otorgan su confianza en medio mundo, pero dicha distinción no sería posible sin vuestro apoyo y cariño.

Mi trabajo consiste en transmitir emociones y contagiar sentimientos, y un artista necesita de un público que vaya a sus conciertos, que disfrute de sus espectáculos. Dicen que nadie es profeta en su tierra. En mi caso siempre me he sentido muy querida y apoyada por los alleranos, ya desde mis inicios, cuando sólo era un proyecto de cantante. Desde aquellos tiempos muchos son los sacrificios y muchas las horas invertidas en el estudio, en los ensayos, mucha la soledad padecida, pero todo ha dado su fruto y la realidad ha superado con creces, incluso las expectativas más altas que yo podría haber soñado. Siempre llevo y llevaré el concejo de Aller en lo más hondo de mi alma. «Aller, hoy y siempre» como reza bajo el escudo de nuestro municipio.

Para los pueblos nobles que trabajan duro, divertirse, más que un derecho es un deber: es una obligación. Así que os convoco a estos festejos y os animo a estrechar los lazos con vuestras familias y a disfrutar de vuestros amigos; a compartir el bollo y el vino con los convecinos y a dar la bienvenida a cuantos vengan a visitaros. ¡Qué corra la sidra y suene la música que en Caborana hay muchas ganas de «folixa»!

Y quiero, naturalmente, corresponder con mi mayor simpatía y mi mayor afecto a la comisión organizadora por brindarme el honor de ser pregonera,  por primera vez, y al público aquí presente, amigas y amigos todos, jóvenes, niños y niñas.

Enhorabuena por vuestra labor y porque, año tras año, sembráis en esta tierra ilusión y alegría.

¡Felicidades!

¡Y que vivan las fiestas de Caborana!

■ Beatriz Díaz

En Caborana de Aller, a 12 de junio de 2015