El Campoamor, capricho de zarzuelas, acoge la presentación del XXXI Festival Lírico

El Campoamor, capricho de zarzuelas, acoge la presentación del XXXI Festival Lírico

El certamen combina clásicos del género como «La rosa del azafrán» o un «Don Gil de Alcalá» de Emilio Sagi con una producción barroca llegada de Francia


Como el capricho que ilustra el cartel de la temporada (un carbayón cubierto por un mantón), el Campoamor se vistió de gala para presentar su nuevo ciclo de zarzuela, con actuaciones en directo, con una entregada Beatriz Díaz, y una teatralización que pudo evocar los viejos tiempos en los que un alcalde se vestía de chulapo para presentar los títulos.

Sin ir tan lejos, el concejal de Cultura, David Álvarez, se arrancó ayer tras las notas de Rubén Díez al piano con una evocación de algunos de los personajes zarzueleros que el XXXI Festival de Teatro Lírico Español (patrocinado por LA NUEVA ESPAÑA) recreará sobre las tablas del Campoamor entre el 22 de febrero y el 1 de junio.

El concejal habló con emoción del «profundo amor» de la ciudad a un género «nacido del pueblo» y recalcó que este ciclo, cuyos abonos salen hoy a la venta (de 77 a 147 euros) es el segundo más importante de España y el resultado de una «visión estratégica» iniciada en 1994. «En Oviedo se habla zarzuela, somos valedores y difusores del género», declamó con orgullo para sacar pecho, también, de la capacidad del ciclo para generar empleo y atraer turismo. Tuvo también palabras de agradecimiento para el Principado, aunque dejó caer el palo pedigüeño de rigor: «La relevancia del festival merecería una apuesta más firme». El director de Acción Cultural del Principado, Antón García, recogió el guante y prometió «escuchar con atención las propuestas» e intentar mejorar las ayudas.

Cosme Marina, director artístico, puso el énfasis en la obligación patrimonial de cuidar lo propio y la falta de compromiso institucional con este género. «Se está haciendo muy poco o casi nada por la zarzuela». Aportó cifras del profesor Emilio Casares –«no hace tantas décadas las representaciones anuales se contaban por miles y ahora no llegan a cien»– y opuso el caso de Oviedo y del ciclo a esa dejadez. La de este año sigue en la misma línea. Marina hablo de todos los títulos: Del programa doble que estrenará el festival el 22 y 24 de febrero con La Gran Vía y Adiós a la bohemia, donde la escena, como en La rosa del azafrán, correrá a cargo de Ignacio García. Coronis traerá zarzuela barroca en una coproducción de cinco teatros franceses y la popularísima La rosa del azafrán llevará al foso a la maestra Alondra de la Parra, mexicana que hace su debut en el género en España. Don Gil de Alcalá, coproducción ovetense que ya ha triunfado en Madrid viene de la mano de Sagi el 20 y 21 de junio y antes, el día 1 de junio, la gala lírica juntará a María José Moreno y Jonathan Tetelman, el chileno saludado como «el nuevo Pavarotti». Dos programas más, en el apartado «off zarzuela» permitirán ver, esta vez en el Filarmónica, el documental Tiempo de zarzuela y disfrutar del cabaret lírico de Enrique Viana, Luisa Fernanda, ya tengo instagram.

Pilar Rubiera, presidenta de la fundación musical Ciudad de Oviedo que engloba a la OFIL, destacó la «fuerte personalidad lírica» de la orquesta, formación titular del ciclo, y del «mucho trabajo» y «poco dinero» con el que se había labrado el prestigio del festival.

Ángeles Rivero, directora general de Prensa Ibérica, celebró las actividades paralelas para sumar más público, se sumó al homenaje explícito lanzado antes a «nuestros Emilios», en referencia a Casares y a Sagi, y revalidó el compromiso del periódico con esa condición de «gran capital cultural y musical» de Oviedo. «¡Seguid contando con nosotros!», pidió a los organizadores.

Rut Ruisánchez, presidenta de la Capilla Polifónica, incorporó el recuerdo a otro histórico del teatro lírico nacional en la ciudad, Paquirri Buylla, fundador del coro, invitó al público a «beber el elixir de la música a través de la zarzuela» y remató su intervención ciñéndose un pañuelo a la cabeza y arrancándose con el «Coro de espigadoras» de La rosa del azafrán, acompañada de toda la Capilla Polifónica en una invasión de escenario y patio de butacas que puso el broche de oro a la presentación.

La Nueva España, 20 de diciembre de 2024 · Chus Neira