25 Jul «Muti hará un Falstaff irrepetible»
La soprano debutó en la «Ópera de Roma» y en el Festival de Salzburgo a la batuta del prestigioso maestro napolitano.
El 29 de diciembre de 2008, la soprano asturiana Beatriz Díaz, entonces 27 años, tenía una audición en Piacenza (Italia) ante Riccardo Muti y su esposa, Cristina Mazzavillani, escenógrafa y estrecha colaboradora del maestro. Beatriz Díaz había debutado en Génova y, a raíz de esa actuación, la habían llamado para la prueba. Era la Missa Defunctorum de Paisiello y la intérprete asturiana había recibido la partitura de la pieza que le correspondía. Cuando terminó, le dijeron: «Ahora, el dúo». «Les respondí que no había recibido la partitura del dúo y me dijeron: Es igual, léela y canta. Vino la mezzo, la leí y la cantamos. No lo piensas, delante tenía un maestro que era una eminencia, que había trabajado con los más grandes, y allí estaba, abriendo puertas a la gente joven. Al final, salió bien,» relata Beatriz Díaz.

Salió tan bien que semanas después la cantante caminaba por la avenida de Galicia de Oviedo y recibió otra llamada. Debía incorporarse a los ensayos de Iphigènie en Aulide de Gluck, encarnando el papel de la diosa Diana, bajo la batuta de Muti y con la orquesta «Luigi Cherubini», la misma que interpretará la próxima semana el Falstaff de Verdi en Oviedo. Al final, Beatriz Díaz debutó en la «Ópera de Roma» con este papel y, más tarde, realizaría la Missa Defunctorum, también bajo la batuta de Muti, en el Festival de Salzburgo, el Maggio Musicale Fiorentino, Santa Apollinaire in Clase de Rávena y en los teatros Municipal de Piacenza y Nuovo de Udine.
«Te exige mucho, pero tiene mucha paciencia, recibes lección tras lección, acude a los ensayos mañana y tarde. Hay un antes y un después de Muti en mi trayectoria. Muchas veces te dicen que la diferencia entre los fuera de serie y los buenos es cuestión de pequeños detalles, pero esos pequeños detalles marcan la diferencia. Mi experiencia es que si lo tengo que clasificar, el número 10 no me sirve, son momentos únicos en una carrera que yo los tengo como un tesoro», señala.
Beatriz Díaz acaba de llegar de Macedonia, de interpretar Carmina Burana con la «Fura dels Baus», que ya se vio en Oviedo, y en el otoño viajarán a Taiwán. «El Falstaff en Oviedo será un acontecimiento mundial, probablemente será el primero y el último que haga en España, y Muti, en cuanto sale a un escenario, es noticia mundial», indica.
¿Qué rasgo destacaría de su personalidad? «La generosidad, su respeto a la tradición, su dedicación a la gente joven. Con él creces cualitativamente porque quieres estar a la altura, no hay dinero que lo pague».
■ La Nueva España, 25 de julio de 2015